Hacer más y abarcar más no siempre es avanzar. Muchas veces creemos que el movimiento constante es progreso, cuando en realidad estamos dando pasos poco firmes. Pasos que, más adelante, terminan haciéndonos perder el equilibrio y nos obligan a retroceder.
Avanzar de verdad implica otra cosa: estar presente. Poner atención. Hacer las cosas bien. Dar pasos sólidos que dejen un hito, una base sobre la cual seguir construyendo sin que todo se tambalee después.
Para eso, la presencia es clave. Presente en lo que escribo y comunico. Presente al escuchar y empatizar con el otro. Presente al realizar un trabajo. Presente al entender las necesidades reales de un cliente. Presente al observar, sentir y comprender una situación antes de decidir cómo resolverla. Y presente también en el momento de ejecutar esa solución.
Construir no es solo hacer. Construir es actuar con convicción, solidificar lo realizado y asumir la responsabilidad de que cada paso tenga sentido. Es avanzar con firmeza hoy para no cargar desequilibrios del pasado mañana.
Avanzar no es correr.
Avanzar es sostener.